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Dr. Gonzalo Badenes

Dr. Gonzalo Badenes Romero

Grado en Medicina.
Por la Facultad de Medicina de Castellón de la Universidad CEU Cardenal Herrera. 2017

Máster en Medicina Integral.
Por la Universidad CEU Cardenal Herrera. 2017

Máster en Psiconeuroinmunoendocrinología.
Por la Sociedad Española de Nutrición y Medicina Ortomolecular / Sociedad Española de Salud de Precisión. 2020

Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento.
Por la Universidad Católica San Antonio de Murcia. 2023

Curso de Técnicas avanzadas en medicina estética. Por el Ilustre Colegio de Médicos de Valencia y la Sociedad Española de Medicina Estética. 

Curso de Modelado y volumen de labios e hilos tensores en tercio inferior de rostro. (Dr. Costa). 

Curso de Técnicas avanzadas en dermoestética facial. (Dr. Costa)

Curso de Rinomodelación con ácido hialurónico. (Dr. Costa)

Miembro del equipo de Medicina Integrativa del Dr. Antonio Marco Chover. Desde 2018

Miembro de la Sociedad Internacional de Medicina Ortomolecular (ISOM)

V Congreso Nacional de Medicina Integrativa (2021)

Coordinador del 49 Congreso Internacional de Medicina Ortomolecular (2020)

48 Congreso Internacional de Medicina Ortomolecular (2019)

Acerca de mí

Creo que algo que me ha caracterizado toda la vida ha sido mi curiosidad y mis ganas de aprender. He de agradecer a mis padres que estimulasen correctamente a ese niño terremoto que en su día fui.  

Supongo que los valores que me inculcaron me hicieron desarrollar un fuerte sentido de la justicia y la convicción de querer hacer algo por los demás.

Me sorprendí a mi mismo, viendo cómo ese deseo de querer contribuir a mejorar la vida de las personas, era más grande que cualquiera de mis otras inquietudes, y acabé mudándome a Valencia para ingresar en la facultad de medicina.

Aquí comenzó una época ilusionante a la par que dura. Fui diagnosticado de TDAH tras descubrir que no podía estudiar de la misma forma que mis compañeros de carrera.
La medicación que me mandaron no me funcionó bien y pasé momentos difíciles. Para superarlo tuve que entender cómo funcionaba mi cuerpo, mi mente y cómo se relacionaban. Esto en el futuro me llevaría a pensar como un médico integrativo, aunque yo no lo sabía todavía.

Paralelamente, durante el tercer año de carrera conocí por casualidad al Dr. Antonio Marco Chover, médico integrativo especializado en medicina ortomolecular, y me ofreció hacer prácticas durante los veranos, y así fue hasta que me gradué en medicina. 

Al principio tenía curiosidad: “- Espera… ¿Me quieres decir que ese paciente no está tomando medicación química?”. O también: “- Y si esto existe, cómo es posible que no lo haya aprendido en la carrera?”.

Creo que algo que me ha caracterizado toda la vida ha sido mi curiosidad y mis ganas de aprender. He de agradecer a mis padres que estimulasen correctamente a ese niño terremoto que en su día fui.  

Supongo que los valores que me inculcaron me hicieron desarrollar un fuerte sentido de la justicia y la convicción de querer hacer algo por los demás.

Me sorprendí a mi mismo, viendo cómo ese deseo de querer contribuir a mejorar la vida de las personas, era más grande que cualquiera de mis otras inquietudes, y acabé mudándome a Valencia para ingresar en la facultad de medicina.

Aquí comenzó una época ilusionante a la par que dura. Fui diagnosticado de TDAH tras descubrir que no podía estudiar de la misma forma que mis compañeros de carrera.
La medicación que me mandaron no me funcionó bien y pasé momentos difíciles. Para superarlo tuve que entender cómo funcionaba mi cuerpo, mi mente y cómo se relacionaban. Esto en el futuro me llevaría a pensar como un médico integrativo, aunque yo no lo sabía todavía.

Paralelamente, durante el tercer año de carrera conocí por casualidad al Dr. Antonio Marco Chover, médico integrativo especializado en medicina ortomolecular, y me ofreció hacer prácticas durante los veranos, y así fue hasta que me gradué en medicina. 

Al principio tenía curiosidad: “- Espera… ¿Me quieres decir que ese paciente no está tomando medicación química?”. O también: “- Y si esto existe, cómo es posible que no lo haya aprendido en la carrera?”.

Es curioso como todas las piezas de la vida empezaban a encajar, mostrándome un camino. 

Comencé a pensar en aquellas personas a las que veía, a las que el tratamiento convencional quizá no llegaba del todo a solucionarles su problema, o que se preguntaban si no había algo más, algún suplemento, alguna recomendación nutricional… o que sufrían efectos secundarios importantes de la medicación.

Al final acabé fascinado por esa visión de la medicina integrativa que atiende los aspectos globales del individuo, que intenta llegar al origen de la patología, de ese carácter tan preventivo y de la relación bioquímica entre cuerpo y mente.

Mi convicción estaba clara: Sería médico integrativo.

Pasé todos los días haciendo prácticas en la consulta del Dr. Antonio Marco Chover, mientras continuaba mi formación y posteriormente, pasé a formar parte oficialmente de su equipo.

Si bien todos los masters, cursos y seminarios que realicé y congresos a los que asistí han sido increíblemente útiles, he de admitir que la formación que más valoro sin lugar a dudas, ha sido mi día a día con el Dr Marco, al que siempre le estaré agradecido.

Han pasado ocho años desde que entré en el mundo de la medicina integrativa. Y el amor por mi profesión sólo es superado por mis ganas de continuar ampliando mis conocimientos.

Supongo que al final llegué a ser la clase de médico que siempre había soñado ser, y que nunca supe que existía.

Y en los últimos años, tras pulir mi formación (que nunca acabará) en medicina integrativa, realicé máster y cursos de medicina estética que no solo me parece interesante para sentirse uno bien por dentro y por fuera sino que además, ambas convergen en la medicina anti-envejecimiento. 

Actualmente trabajo en Valencia y Castellón, y estoy formándome en otras terapias que creo que pueden ser de gran utilidad para mis pacientes. Éstas las incluiré aquí conforme vaya avanzando en ellas. 

A día de hoy, cada vez que un paciente mejora, cada vez que se recupera, o cada vez que te agradece, sé que el esfuerzo da sus frutos, sé que mi camino ha merecido la pena, sé que tengo la profesión más bonita del mundo, sé lo que significa ser médico.